Las enfermedades mentales normalmente son acompañadas por la cronicidad lo que produce la aparición de consecuencias sociales a las cuales debemos estar atentos los trabajadores sociales. Estas consecuencias son definidas por la OMS como deficiencias, discapacidades y minusvalías las cuales dificultan las actividades diarias y la integración social favoreciendo una dependencia. En la intervención que debe ser llevada a cabo se debe valorar a la persona, su contexto, sus situaciones sociales, especialmente las de desventaja y la discapacidad. También la participación. Además de cambiar el estigma que la sociedad tiene sobre los enfermos mentales.